VIDEO: http://www.youtube.com/watch?v=GytIlXvcjt0
HOUSTON, TEXAS - En su Calqueo semanal en vivo a todas las naciones, José Luis De Jesús (666), hizo una de las más estremecedoras revelaciones en la historia del mundo, demostrando con pruebas irrefutables que el Espíritu detrás del velo del primer hombre Adán (El Diablo), era Dios - y por lo tanto, el mismo Espíritu que hoy habita en Jesucristo Hombre.
José Luis De Jesús le recordó a la Iglesia que de la misma manera que Melquisedec, Moisés, y Jesús de Nazaret era Dios en carne, el Señor también se personificó en Adán, ya que Él se ha manifestado de diferentes maneras a través del tiempo mediante el uso de un velo - es decir, un cuerpo humano.
Después de todo, gloria de Dios es encubrirse (Isaías 45:15). Él saca la herramienta para su trabajo; y específicamente creó el velo Adán, el Diablo, para destruir (Isa. 54:16) - el velo cual Él se puso para traer pecado al mundo; y Su otro velo - Jesús de Nazaret - con el cual lo quitó. Escrito está: “Adán, era figura del que había venir [Jesús]” (Rom. 5:14).
Mientras que las religiones erróneamente pintan a Adán en el huerto del Edén como cuidando a un jardín de verdor exuberante, Jesucristo Hombre una vez más desmintió a toda la teología usando evidencia bíblica que indica que Adán, vestido de cuerpo poderoso de metales preciosos, caminaba en medio de piedras de fuego – y no plantas (Eze. 28:14-16). Un cuerpo atómico que soportaba el fuego, exactamente como el cuerpo del cual será revestido José Luis De Jesús en La Transformación que ocurrirá en 358 días o menos.
En esta conferencia histórica, Jesucristo Hombre no sólo reveló el misterio del velo Adán, sino que comprobó con evidencia bíblica que Dios ha estado siempre detrás de toda las cosas - sea el bien o el mal – puesto que en Él todas las cosas fueron creadas (Col. 1:16). El Señor se manifestó en Adán, que era el Diablo, así como hoy mora en el cuerpo puertorriqueño de José Luis De Jesús.
Su Amada Iglesia se regocijó ante esta nueva revelación. ¡De hecho, los que miraron a Él fueron alumbrados y no se avergonzaron de Él! (Salmo 34:5)
¿Quién se atreve a discutir lo que Él ha revelado? Oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? (Rom. 9:20)
¿Acaso de la boca del Altísimo no sale lo malo y lo bueno? (Lam. 3:38)
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